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Marzo 2017





En modo desconectado



Si lo que buscas es descansar, disfrutar del sonido de la brisa moviendo las hojas de los árboles, leer un buen libro bajo la sombra de un árbol -o al calor de una chimenea si es invierno- un lugar imperdible es el Hotel Casas de Santo Domingo.

Región de O'Higgins, comuna de Malloa, a 114 km de Santiago. Ese es un lugar al que quisiera volver muchas veces. Si lo que te gusta es el campo, la tranquilidad y el silencio, aquí los encontrarás.


El Casas de Santo Domingo es un hotel gracias al esfuerzo y dedicación de Hernán González, quien dejó su querido Londres -ciudad en la que aún vive su familia- para hacerse cargo de esta centenaria casona, de arquitectura chilena y patrimonio familiar, que convirtió en un acogedor y cálido sitio.


El portón está abierto de par en par para recibir a los huéspedes. En la puerta principal, entre gomeros y filodendros, te recibirá personalmente Hernán. Enseguida empezarás a experimentar una suerte de regreso al pasado.


Muebles antiguos, una casa fresca y de techos altos, pequeñas figuras (como un caballito balancín), le dan un ambiente muy especial.


Las habitaciones, solo 6, son amplias y cómodas e invitan a no encender el televisor y no conectarse a la wifi. Mejor leer o conversar si estás acompañado. La nuestra tenía una salida independiente hacia el jardín, muy bien cuidado por lo demás. Frente al corredor al que puede accederse desde el comedor o el living, está la piscina. Después del baño, un recorrido por los alrededores nos permitió el lujo de comer higos y naranjas directamente cogidas de los árboles.


A la hora del desayuno, puedes elegir entre tomarlo en el comedor de diario, iluminado y acogedor, o en el inmenso comedor. ¡Qué decir de lo que te ofrece Hernán! Un opíparo desayuno: jugo exprimido de las naranjas de la casa, café de verdad, mermelada casera, mantequilla, frutas, cereales, yogurt y, casi como un exceso, deliciosos huevos de campo revueltos. Como para saltarse el almuerzo.


En fin, para qué seguir enumerando lo que nos gustó cuando puede resumirse en una palabra: todo.


Gracias, Hernán, por darnos la posibilidad de descansar y recuperar energías en tu casa.



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